Variedad en la moralidad

(…) 24 »Ciertamente les aseguro que el que oye mi palabra y cree al que me envió, tiene vida eterna y no será juzgado, sino que ha pasado de la muerte a la vida. 25 Ciertamente les aseguro que ya viene la hora, y ha llegado ya, en que los muertos oirán la voz del Hijo de Dios, y los que la oigan vivirán. 26 Porque así como el Padre tiene vida en sí mismo, así también ha concedido al Hijo el tener vida en sí mismo, 27 y le ha dado autoridad para juzgar, puesto que es el Hijo del hombre. 28 »No se asombren de esto, porque viene la hora en que todos los que están en los sepulcros oirán su voz, 29 y saldrán de allí. Los que han hecho el bien resucitarán para tener vida, pero los que han practicado el mal resucitarán para ser juzgados. (…) Juan 5

 

Estas palabras resultan reveladoras respecto de la concepción del bien y del mal que tenemos. La sociedad, nuestros pastores, padres y maestros nos han dado lecciones y directrices de ética y moral, muchas veces de una moral social mas no de LA MORAL que como cristianos debemos tener. Los estudiosos nos enseñan que la ética es considerado el conjunto de normas que rigen el comportamiento de una persona, la cual abarca un contexto general de la vida, mientras que la moral se relaciona al punto de vista de una persona del bien y el mal, en un ámbito más personal e individual de sí y su vida.

 

Para una persona promedio la ética puede direccionarse o encarrilarse en determinado rumbo dentro de la perspectiva de la sociedad en que vive, entretanto su perspectiva moral varía de acuerdo a su entorno y a sus propias creencias y expectativas. A diferencia del humano promedio, los cristianos no debemos tener ética y moral que varíen en relación al sujeto, sino que ambas son guiadas y encaminadas por Cristo y la Palabra de Dios, la cual habla de Él y lo que está bien y mal.

 

A muchos les parecerá un ámbito cuadrado de vida; sin embargo, cuando una persona encuentra a Cristo su entorno cambia por completo, la persona misma es trasformada a una nueva criatura. Es por esto que no vemos las cosas como los demás y como las veíamos antes, sino que ahora nuestro ser entiende lo que está bien y mal. Por lo que al estar con Cristo buscamos hacer el bien por amor a Él, y no buscamos del mundo por amor a nosotros mismos. La comprensión del BIEN y del MAL proviene únicamente del discernimiento dado a nosotros por el Espíritu; solo quien esta con Cristo ve las cosas de manera distinta, y como realmente son.

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