¿Piedra de tropiezo, Yo?

10-11 Supongamos que uno de ustedes va a comer a un lugar donde se adora a los ídolos, y que lo ve algún miembro de la iglesia que todavía cree que los ídolos tienen vida. Entonces, aunque bien sabemos que los ídolos no tienen vida, aquel miembro de la iglesia va a pensar que está bien adorar ídolos, y dejará de creer en Cristo, quien murió por él. 12 Cuando le hacemos daño a los miembros de la iglesia que no saben distinguir entre lo bueno y lo malo, también le hacemos daño a Cristo. 13 Por eso yo jamás voy a comer algo, si por comerlo hago que un miembro de la iglesia peque. 1 Corintios 8

 

¿A qué se refería Pablo con hacerle daño a un miembro de la Iglesia?

Pablo nos da una reflexión respecto de los alimentos y los ídolos, temas que actualmente no parecerían tan relevantes, sin embargo en aquella época tenían gran impacto en la comunidad, de manera culturar y religiosa. Y aunque parecería no tener impacto con nuestra realidad, guarda un mensaje que trasciende culturas, costumbres y tiempos.

 

Hay prácticas que aunque no son “malas” han sido satanizadas, en un inicio por la iglesia católica y posteriormente por la religiosidad-moral de muchos creyentes, y que a pesar de que su uso no es un pecado, pueden manchar la “reputación” del cristianismo a los ojos de nuevos creyentes o incluso de los incrédulos. Un ejemplo de esto son: la bebida, las modas, y ciertos lugares de diversión y entretenimiento, entre otros. Una cerveza en el momento y lugar apropiados, un adorno o vestimenta, una comida en determinado bar con música agradable o atendiendo una buena conversación  no son pecado, y sin embargo, en ocasiones pueden dañar a otros.

 

A momentos estos pueden causar impresiones tales que alejen o hagan caer a otras personas. Seguramente se dirán – pero si no estoy haciendo nada malo ¿por qué?, además yo no lo obligo a nadie pecar, son responsables de sus acciones-. Sin embargo, una vez que nos convertimos en ministros de su evangelio, tenemos el deber de llevar su evangelio y no mancillarlo, y  si somos responsables de ser o no piedras de tropiezo.

 

Posiblemente algunos critiquen lo que he escrito, mas, este es mi entendimiento de las palabras de Pablo, y es parte de mi criterio que uno debe ser transparente y prudente en todo. Esas dos cualidades deben ir siempre juntas, eso nos reflejan las palabras de Pablo, debemos como cristianos-seres humanos aprender a ser prudentes con nuestras acciones.

 

En esta era, donde todo es público y objeto de crítica, debemos aprender a guiar nuestras acciones en Cristo con sabiduría, sabiendo siempre que todo lo que hacemos es tomado en referencia a nuestra fe. Hay cosas que no son malas, sin embargo, si harán tropezar a otro es mejor abstenerme de hacerlas o con prudencia realizarlas en el momento y lugar adecuados.

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