¿Permitido o conveniente?

12 «Todo me está permitido», pero no todo es para mi bien. «Todo me está permitido», pero no dejaré que nada me domine. …19 ¿Acaso no saben que su cuerpo es templo del Espíritu Santo, quien está en ustedes y al que han recibido de parte de Dios? Ustedes no son sus propios dueños; 20 fueron comprados por un precio. Por tanto, honren con su cuerpo a Dios. 1 Corintios 6:12-20

 

Contrario a lo que muchos creen de Dios, sobre su ira y moralidad, Dios ha sido siempre un Dios en primer lugar amoroso. Muchos lo ven como el creador de un extenso libro de reglas y NOÉS, cuando en realidad Dios es todo lo contrario. Es un Padre lleno de amor y misericordia, quien aun sabiendo lo que enfrentaríamos en este mundo nos otorgó el libre albedrio y que a la par del mismo nos dio, en su Palabra, un libro que explica y ejemplifica lo que atravesaremos y que cosas no nos convienen.

 

“«Todo me está permitido», pero no todo es para mi bien. «Todo me está permitido», pero no dejaré que nada me domine.”

 

Este pasaje es la esencia del libre albedrio. Como seres humanos nos es permitido todo; como cristianos todo nos es permitido, mas no todo nos conviene. ¿Por qué? Quizá los incrédulos no lo comprendan, y seguramente no lo hacen, pues no tienen al Espíritu que les permita hacerlo; sin embargo, nosotros hemos nacido de nuevo, somos templos del Espíritu Santo, y, por ende, no debemos contaminarnos.

 

La razón de que no todo nos convenga, es porque Dios sabe que todo acto, pensamiento y decisión tiene consecuencias, y muchas son dolorosas o dañinas. Nuestro Dios nos da todas las opciones sobre la mesa, el conocimiento, el discernimiento, y aun cuando sabe que lo malo no nos conviene, jamás tomará las decisiones por nosotros.

 

Es por eso que la decisión de ser de Cristo, es VOLUNTARIA, la tomamos permitiendo que la transformación de nuestro ser no quede en un proceso infructuoso. Aunque estamos frente a un mundo lleno de deseos y tentaciones, nuestro modelo debe ser Cristo, y, debemos recordar que nuestra meta es Él y no un momento de placeres terrenales.

 

  • Sara Lucio Paredes

 

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