La Iglesia y los verdaderos seguidores de Cristo

17 Hay algo de lo que no puedo felicitarlos, y son las reuniones que ustedes tienen. En vez de serles de ayuda, los perjudican. 18 Para empezar, me han dicho que, cuando ustedes se reúnen como iglesia, no se llevan bien, sino que se dividen en grupos y se pelean entre sí. Yo creo que en esto hay algo de verdad. 19 En realidad, todo esto tiene que pasar para que se vea quiénes son los verdaderos seguidores de Cristo.20-21 Según entiendo, cuando ustedes se reúnen, cada uno se apura a comer su propia comida y no espera a los demás. Así resulta que algunos se quedan con hambre, mientras que otros se emborrachan. ¡Y eso ya no es participar en la Cena del Señor! 22 Más bien, eso es una falta de respeto a la iglesia de Dios, y es poner en vergüenza a los pobres. Si lo que quieren es comer y emborracharse, ¡mejor quédense en sus casas! ¿O esperan acaso que los felicite? ¡Pues no hay razón para felicitarlos!! Corintios 11: 17-22

 

Son sorprendentes las similitudes que pueden haber entre la iglesia a través del tiempo. Duras pero claras son las palabras de Pablo, ya que como él dice: “todo esto tiene que pasar para que se vea quiénes son los verdaderos seguidores de Cristo”.

 

Pablo habla de la Iglesia como lo que es, la unión de creyentes, aquel grupo humano que cree/sigue a Cristo y dentro del cual muchas veces no se encuentran verdaderos seguidores de Cristo. Es duro pensar que las semejanzas de la iglesia actual con la de entonces denotan una gran ausencia de verdaderos seguidores.

 

Tristemente el término Iglesia es usado en la actualidad en referencia a un establecimiento, a cuatro paredes con un logotipo, hemos perdido la real noción de lo que es LA IGLESIA DE CRISTO. La Iglesia somos nosotros, quienes le seguimos y creemos en Él. No hay una clasificación de iglesias de acuerdo a su tamaño, al sector de su domicilio, a las personas que asista, la Iglesia es una sola, y está formada por la reunión de los creyentes, no importa el nombre del establecimiento o la forma que pretendan darle.

La ausencia de identidad como Iglesia y de la referencia de Cristo como modelo es lo que molesta a Pablo al escribir sobre estos temas. Como cristianos deberíamos vivir como Él lo hizo, actuar como Cristo, en amor y obediencia en todo lo que hagamos. Si el amor no guía nuestras acciones entonces lo que hacemos no tiene sentido. Como Iglesia, como seguidores de Cristo, debemos recordar que cada una de nuestras acciones cuenta, cuenta respecto del testimonio que damos y de lo que en verdad somos, pues por sus frutos los reconoceréis (Lc. 6:43-44).

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