Firmeza en medio de mi debilidad

33 ¡No se dejen engañar! Bien dice el dicho, que «Las malas amistades echan a perder las buenas costumbres.» 34 Piensen bien lo que hacen, y no sigan desobedeciendo a Dios. Algunos de ustedes deberían sentir vergüenza de no conocerlo. …

56 El pecado produce la muerte, y existe porque hay una ley. 57 ¡Pero gracias a Dios, podemos vencerlo por medio de nuestro Señor Jesucristo! 58 Por eso, mis queridos hermanos, manténganse firmes, y nunca dejen de trabajar más y más por el Señor Jesús. Y sepan que nada de lo que hacen para Dios es inútil.

 

Seguramente la mayoría de nosotros fuimos criados de formas similares, con valores y principios sociales básicos. Las reglas de nuestros hogares nos enseñaron a ser limpios y ordenados, a siempre decir la verdad, a no robar, a lavarnos las manos para comer, y un sin número de detalles que mamá y papá se encargaron de aleccionarnos a fin de vivir bien.

 

¿Alguien recuerda cuál era el efecto sobre ustedes de un compañero/amigo con lecciones de vida distintas a las suyas?

Puedo afirmar que Pablo tenía razón al mencionar aquel dicho de «las malas amistades echan a perder las buenas costumbres». He visto en mi vida y en la de muchos a mí alrededor que una compañía negativa o poco edificante logra echar a perder cualidades especiales y positivas en alguien.

 

Tal como en nuestra vida humana social sucede en nuestra vida espiritual. Una mala influencia no solo puede afectar de cierta manera nuestra vida espiritual o nuestra relación con Dios, sino que incluso puede llegar a corroer nuestra fe. Ya que permitir que tropiezos o interferencias con nuestros principios y creencias ingresen a nuestra vida, y se mantengan junto a nosotros, no es una decisión sabia, y mucho menos algo que nuestra firmeza y carácter puedan controlar siempre.

 

Eso es a lo que Pablo se refiere con estar firmes. Firmeza no significa evadir a las tentaciones que permitimos entren en nuestra vida y se queden a nuestro lado, o a aquellas personas que no traen ningún crecimiento y aun así ocupan un gran lugar en nuestras vidas. Mas bien, firmeza es saber conocer nuestras debilidades y evitar las tentaciones, firmeza es alejarnos de aquellos que no nos permiten desarrollar nuestra fe. Firmeza es saber decir ‘no’, decir ‘basta’, saber dar la vuelta y alejarse , aún cuando la situación sea muy placentera.

 

Esa es la intención en las letras de Pablo, que nos mantengamos firmes en Cristo, en la roca, en el único que puede ayudarnos a vencer cualquier obstáculo. Es por eso que debemos comprender que mantenernos firmes no significa sumergirnos en la tentación y guerrear, sino que evitándola caminemos hacia la meta, sabiendo que nada de lo que nos rodea podrá alejarnos de su amor. Seamos sensatos y evitemos alejarnos nosotros de Él a causa de algo vano.

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