Dios siempre cumple su palabra

 

<<6 Ustedes creyeron totalmente en el mensaje de Jesucristo. 7 Por eso, mientras esperan que Jesucristo vuelva, no les faltará ninguna bendición de Dios. 8 De ese modo no dejarán de confiar en él y, cuando Jesús llegue, nadie los acusará de haber hecho algo malo. 9 Dios los eligió a ustedes para que compartan todo con su Hijo Jesucristo, nuestro Señor, y él siempre cumple su palabra>>. 1 Corintios 6-9

Me encanta la forma en la que Dios nos habla a través de su Palabra. Pablo escribía a la iglesia de Corinto, animándoles, exhortándoles y enseñándoles de lo que le había sido revelado a él.

Como cristianos la vida resulta muchas veces una travesía mucho más difícil de lo que esperamos, un camino duro de transitar, con obstáculos y pruebas que parecen atacarnos directamente. Sin embargo es confortante recordar que todo aquello por lo cual atravesemos tiene un propósito y que jamás estaremos solos. Muchos preguntarán: ¿Cómo lo sabes?, pues tal como dice 1 Corintios 9, el Señor siempre cumple su palabra.

El Señor siempre cumple su palabra, la cual ha sido dada a nosotros, la Biblia. En ella encontramos una larga lista de promesas que Dios hace a su pueblo. En el Salmo 89:34, el Señor dice que él jamás faltará a su pacto y siempre cumplirá sus promesas.

La mayor parte del tiempo pensamos que el cumplimiento de sus promesas gira en torno a nuestra comodidad y voluntad; pero olvidamos que su voluntad es siempre perfecta, y la mayoría de las veces no podemos comprender sus planes. Esto no quiere decir que sus promesas no se cumplirán, mas significa que no todas de ellas aplican para cada vida, pues tienen la finalidad de formarnos y pulirnos cual oro, para lo cual debemos atravesar por el crisol del fuego.

Tengamos siempre presentes que “lo que es imposible para los hombres, es posible para Dios” (Lucas 18:27), y que “la promesa que él nos hizo, es la vida eterna” (1 Juan 2:25). Que nuestra mirada no flaquee por las adversidades del camino, sino que más bien formemos parte de la vid, sabiendo que el Señor si cumple su palabra, y que más grande promesa que una vida junto a él.

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