Orgulloso de mi persona

17 La Biblia dice: «Si alguien quiere sentirse orgulloso de algo, que se sienta orgulloso de creer en el Señor.» 18 La persona que merece aplausos no es la que habla bien de sí misma, sino aquella de quien el Señor habla bien. 2 Corintios 10

 

Me encanta como Pablo habla del orgullo de uno mismo. Es una reflexión y una perspectiva no solo interesante sino muy cierta. Los seres humanos tendemos a entender y considerar a nuestros logros y de lo que estamos orgullosos como aquellos “éxitos” materiales, reflejados en los títulos, las cuentas bancarias, los reconocimientos, entre otros; olvidando el título de CRISTIANO, la ganancia llamada SALVACIÓN y lo importantes que somos para que Cristo haya dado su VIDA por nosotros. Ese es nuestro real valor, el de Cristo.

 

Al comprender que no somos de este mundo, que por ende nuestro actuar y nuestra mentalidad es y debe ser distinta a la de quienes no han conocido a Cristo podemos ver la vida de una manera distinta. Al ser Cristo nuestro modelo, nuestra aspiración y nuestra meta. ¿Qué son los bienes y logros materiales si no estamos llenos de Él?

 

Encontrar orgullo en creer y ser de Cristo se da al comprender que ser suyos es el honor más grande, el regalo más grande que pudimos recibir. Cuando esta tierra pase, nuestra vida corporal termine, ¿a qué hemos de aspirar? ¿Qué nos llevaremos? Al extinguirnos en estos cuerpos nuestros logros no se irán con nosotros, nuestro dinero ya no valdrá más, nuestros bienes no servirán de mucho. Lo que quedará es el legado que hayamos dejado, y qué mejor que saber que honramos la gracia que un día recibimos al conocerle.

Deja un comentario