Lucrando del Cristo

…¿Quién es capaz de cumplir con la tarea que Dios nos ha dejado? 17 Algunos anuncian el mensaje de Dios sólo para ganarse la vida, pero nosotros no lo hacemos así. Al contrario, Dios es testigo de que trabajamos con sinceridad y honradez, porque Dios nos envió y porque estamos muy unidos a Cristo. 2 Corintios 2:16-17

 

He escuchado en varias ocasiones, de varios creyentes e incrédulos que la Iglesia, como institución, es un “buen negocio”, “una oportunidad de lucrar”, “que es uno de los negocios más estables que existen…”. A mi parecer, compartiendo el criterio de Pablo, el mensaje de Dios no debe ser visto como un medio sólo para ganarse la vida.

 

¿Por qué se imparte el Evangelio? ¿Cuál debería ser la motivación de un cristiano detrás de la predicación o de la realización de un Ministerio?

 

Es mi punto de vista y por mi respeto por la Palabra de Dios, que el Evangelio no debe ser tomado a la ligera. ¿Qué significa Dios para nosotros? ¡Acaso su Palabra se convirtió en un show de circo del cual lucramos, buscando sacarle la mayor ventaja!

Lamentablemente, la visión de la meta que perseguimos se ha tergiversado, olvidamos a quien servimos y nuestro propósito como hijos de Dios. Si bien estamos en este mundo, no somos de él (Juan 17:14-16). Si quizá hemos perdido la perspectiva y hemos adecuado el evangelio a nuestros deseos de vida, entonces necesitamos recordar a quién servimos; y, que como seguidores de Cristo debemos mantener la mirada fija en Él y no en este siglo.

 

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