Estrellas doradas o puntos negros

1Bien sabemos que en este mundo vivimos como en una tienda de campaña, que un día será destruida. Pero en el cielo tenemos una casa permanente, construida por Dios y no por seres humanos. 2-3 Mientras vivimos en este mundo, suspiramos por la casa donde viviremos para siempre. Sabemos que, cuando estemos allí, estaremos bien protegidos.Mientras vivimos en esta tienda de campaña, que es nuestro cuerpo, nos sentimos muy tristes y cansados. Y no es que no queramos morir. Más bien, quisiéramos que nuestros cuerpos fueran transformados, y que lo que ha de morir se cambie por lo que vivirá para siempre. Dios nos preparó para ese cambio y, como prueba de que así lo hará, nos dio el Espíritu Santo.

Por eso estamos siempre alegres. Sabemos que, mientras vivamos en este cuerpo, estaremos lejos del Señor. Pero, aunque no lo podamos ver, confiamos en él. No nos sentimos tristes, aunque preferiríamos dejar este cuerpo para ir a vivir con el Señor. Por eso tratamos de obedecerlo, ya sea en esta vida o en la otra. 10 Porque todos nosotros vamos a tener que presentarnos delante de Cristo, que es nuestro juez. Él juzgará lo que hicimos mientras vivíamos en este cuerpo, y decidirá si merecemos que nos premie o nos castigue. […] 2 Corintios 5

 

Ayer por la tarde conversaba con mi mejor amigo, me decía que a pesar del tiempo que conoce a Dios siente no conocerlo tan bien. Le dije que seguramente jamás lo conoceremos completamente hasta estar cara a cara con Él. Acto seguido pensamos lo maravilloso e increíble que debe ser conocerlo de esa manera.

Al leer estos versículos experimente nuevamente esa sensación que envuelve una mezcla de emoción y nerviosismo cuando se piensa en conocer a Dios profundamente. Sin embargo, considerar estar cara a cara con Él, me sumergió en una reflexión muy intensa.

Estando cara a cara con Dios, ¿Qué le diría? ¿Me sentiría orgullosa o avergonzada de la vida que lleve? ¿Podría presentarme ante Cristo segura de que lo que hice ha sido correcto?

Resulta que muchos, sino todos, anhelan encontrarse con su Dios algún día, pero no han reflexionado si sus vidas merecerán estrellitas doradas o puntos negros. Ciertamente resulta un dilema para muchos. Aunque no nos resulte sencillo vivir la vida que Cristo vivió, no es imposible. La decisión de vivir una vida correcta no se basa en el castigo que podamos recibir, sino en cuanto amamos y honramos a nuestro Padre. La decisión de vivir una vida conforme a la Palabra es una decisión de amor, un acto de obediencia no por temor sino por la gracia que nos ha sido dada.

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