Espejos maravillosos

12 Tan seguros estamos de todo esto, que no nos da miedo hablar. 13 No hacemos como Moisés, que se tapaba la cara con un velo para que los israelitas no vieran que el brillo de su cara se iba apagando. 14-15 Ellos nunca entendieron esto. Por eso hasta el día de hoy, cuando leen los libros de Moisés, no lo entienden. Es como si su entendimiento estuviera cubierto con un velo. Sólo Cristo puede ayudarlos a entender.

16 Sin embargo, esto llega a comprenderlo el que se arrepiente y pide perdón al Señor. ¡Es como si le quitaran el velo a su entendimiento! 17-18 Porque el Señor y el Espíritu son uno mismo, y donde está el Espíritu del Señor hay libertad. Y nosotros no tenemos ningún velo que nos cubra la cara. Somos como un espejo que refleja la grandeza del Señor, quien cambia nuestra vida. Gracias a la acción de su Espíritu en nosotros, cada vez nos parecemos más a él. 2 Corintios

 

Este fragmento de 2 de Corintios resulta una bocanada de aire fresco, pues llegar a comprender la grandeza de Dios resulta tal como Pablo lo describe. Es un proceso esclarecedor, al encontrarnos con nuestro Señor, arrepentirnos y pedir perdón llegamos a ver algo que antes no éramos capaces de ver.

 

Alguna vez le hablaron de Cristo a alguien y no sólo recibieron negativas sino una gran incapacidad de comprender porque nos alegramos y maravillamos. Y, entre más  intentaban hablar sobre la Palabra y de Dios, menos entendía la gente. Esto sucede a menudo, y resulta frustrante que otros  no comprendan lo que hemos llegado a entender.

 

Me resultaba intrigante encontrar una respuesta ante la imposibilidad de mostrar el evangelio a otros de manera oral. Entendí que el evangelio se imparte de muchas maneras. En ocasiones es imposible sentarse con alguien y hablarle de Cristo, o simplemente es complicado; sin embargo, hay que tener presente que nosotros (nuestras vidas) somos el mecanismo más efectivo para impartir el Evangelio.

 

Como cristianos somos un espejo que demuestra no solo la grandeza de Dios, sino que refleja a Cristo. Es por esto que es tan importante que nuestra vida plasme lo que predicamos, pues es vista por quienes no han tenido la oportunidad de retirar ese velo.

Deja un comentario