Dando en todo tiempo

10 Aquí va mi consejo sobre lo que les conviene en este asunto: El año pasado ustedes fueron los primeros no sólo en dar sino también en querer hacerlo. 11 Lleven ahora a feliz término la obra, para que, según sus posibilidades, cumplan con lo que de buena gana propusieron.12 Porque si uno lo hace de buena voluntad, lo que da es bien recibido según lo que tiene, y no según lo que no tiene.

13 No se trata de que otros encuentren alivio mientras que ustedes sufren escasez; es más bien cuestión de igualdad. 14 En las circunstancias actuales la abundancia de ustedes suplirá lo que ellos necesitan, para que a su vez la abundancia de ellos supla lo que ustedes necesitan. Así habrá igualdad, 15 como está escrito: «Ni al que recogió mucho le sobraba, ni al que recogió poco le faltaba.» 2 Corintios 8

 

En este mundo hay tanta necesidad, muchas veces olvidamos que existe, pues no está frente a nuestros ojos y si lo está no nos ha afectado directamente. Por todas partes hay desigualdad y pobreza. Sin embargo, la gente tiende a unirse por ciertas causas únicamente de manera temporal, cuando existen grandes catástrofes o daños evidentes, olvidando que a diario alguien sufre por la inequidad de este mundo.

 

Posiblemente muchos de nosotros pondremos nuestro granito de arena en medio del llamado urgente de ayuda al estar todo reciente, pero el tiempo pasará y muchos olvidarán que los daños aún no han sido reparados y esas almas rescatadas. A esto se refiere Pablo, y que manera más precisa de poder adquirir una enseñanza tan importante.

  1. Uno puede dar, con gran generosidad, aun en medio de sus propias pruebas y dificultades. (Vs. 2)
  2. Dar con generosidad no es sinónimo de cantidad, sino de cuanto somos capaces de dar de lo que tenemos o de lo poco que tenemos para dar. (Vs. 3)
  3. Si nos hemos propuesto ayudar deberíamos llevar a buen término la obra de dar. (Vs. 10-11)
  4. Dar implica buena voluntad. (Vs. 12)
  5. Dar no es sinónimo de caer nosotros en escasez, sino más bien de igualdad. (Vs. 13)

Por lo tanto, demos con corazones alegres, según la voluntad de Dios, sabiendo que damos no por buenas obras sino porque así como Él nos bendijo bendecimos a otros. Recordemos que hay muchos en necesidad, no solo aquellos que sobresalen en las catástrofes, sino gente que vive sin nada a diario.

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