¿Atribulado? ¡No te angusties!

…que estamos atribulados en todo, mas no angustiados; en apuros, mas no desesperados; perseguidos, mas no desamparados; derribados, pero no destruidos; … Por tanto, no desmayamos; antes aunque este nuestro hombre exterior se va desgastando, el interior no obstante se renueva de día en día. Porque esta leve tribulación momentánea produce en nosotros un cada vez más excelente y eterno peso de gloria; no mirando nosotros las cosas que se ven, sino las que no se ven; pues las cosas que se ven son temporales, pero las que no se ven son eternas.

2 Corintios 4:8-9, 16-18

 

Es reconfortante saber que aunque no estamos exentos de tribulaciones y dificultades (como todos en esta vida), si tenemos la seguridad de que nuestro Dios es fuente de vida, paz, libertad y victoria. Puedo aseverar con mi vida que Dios obra en sus hijos de manera extraordinaria, y que aunque nuestro cuerpo exterior es desgastado, nuestro interior encuentra renuevo día a día.

 

Tras una serie de pruebas y vivencias muy duras, y aun encontrándome en medio de una, aprendí que puedo estar atribulada y aun así sentir paz, puedo encontrarme en una encrucijada  sin aparente salida y aun así no desesperarme por el resultado-solución, puedo encontrarme sola y aun así no estar desamparada, haber caído y aun así poder levantarme. El cristianismo no es una salida a las dificultades en la vida, mas bien es la certeza de que no importa que tan complicada sea nuestra situación, nuestro Dios es más grande y obra en tiempos y maneras perfectas.

 

Se preguntarán, si no estamos exentos de las dificultades y pruebas, ¿cómo logramos sentirnos victoriosos en medio de nuestras circunstancias?

 

Resulta que para que encontremos esa vida, paz, libertad y victoria debemos buscar a Dios. La única forma de renovar nuestro ser interior es mantenernos en plena sintonía con Él. Y esto se logra con la búsqueda a través de la Palabra y la oración. Recuerden que nuestro Padre esta a tan solo una llamada, una oración.

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