¡Excusas, excusas y más excusas!

Jesús fue invitado por autoridades religiosas de ese tiempo a compartir en una casa, con el único fin de que Él pudiera hacer o decir algo que fuera utilizado en su contra. Entonces, llegó el momento en que uno de los invitados dijo:

¡Bienaventurado el que coma pan en el banquete del reino de Dios! Y Jesús respondió a esta expresión con una parábola:

Un hombre hizo una gran cena, y convidó a muchos. Y a la hora de la cena envió a su siervo a decir a los convidados: Venid, que ya todo está preparado.

Y todos a una comenzaron a excusarse. El primero dijo: He comprado una hacienda, y necesito ir a verla; te ruego que me excuses. Otro dijo: He comprado cinco yuntas de bueyes, y voy a probarlos; te ruego que me excuses. Y otro dijo: Acabo de casarme, y por tanto no puedo ir.

Vuelto el siervo, hizo saber estas cosas a su señor. Entonces enojado el padre de familia, dijo a su siervo: Ve pronto por las plazas y las calles de la ciudad, y trae acá a los pobres, los mancos, los cojos y los ciegos.

Y dijo el siervo: Señor, se ha hecho como mandaste, y aún hay lugar.” Lucas 14:15-22

La palabra hebrea “Bienaventurado” significa: feliz, feliz, feliz (Tres veces feliz), por lo que los fariseos reconocían lo afortunada que sería la persona que sea partícipe de la mesa del Señor. Sin embargo, ellos no deseaban un acercamiento sincero a Jesús.

No obstante,  Jesús a través de su parábola da a conocer que todos están invitados a la mesa del Señor, pero desvalorizan participar en la misma. A pesar de que el padre de familia invitó con anticipación a los presentes, cuando todo estaba preparado los invitados comenzaron a poner excusas. Invitó también a las personas que se encontraban en necesidad, pero aun así quedaba lugar.

Por medio de la Palabra de Dios podemos tener conocimiento de lo feliz y afortunada que es una persona cuando se acerca a Jesús, pero aunque muchos lo sepamos y digamos “¡Feliz el que se acerca al Señor!” la realidad es que no lo valoramos. Es por este motivo que se observa iglesias repletas cuando se reúnen por motivos de diversión, a diferencia de las reuniones que se realizan para oración o ayuno.

La palabra de Dios dice que si estamos cansados Él nos hará descansar (Mt 11:28), lo lamentable es que aunque lo sepamos continuamos ocupados o afanados en nuestras cosas. ¿Hasta cuándo? ¡Deja de poner excusas y aparta un tiempo importante para entrar a su presencia! Ya no pierdas paz, gozo y bendición.

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

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