Cinco panes no eran suficientes

Cinco panes no alcanzaban para nadie. Cinco panes eran muy poco para un milagro. Cinco panes eran insignificantes. Dios usó varas, serpientes, fuego, ríos, pero ¿panes? Parece imposible.

Si tienes una audiencia de cinco mil personas, pensarías que la mejor opción para refrigerio es un sánduche y quizá una gaseosa pequeña o un vaso de agua. Como son cinco mil, el sánduche debería ser bastante sencillo: pan, rodaja de queso ultra fina y mayonesa o quizá sin ella. Con esto de la caída del precio del petróleo, en estos tiempos, hay que cuidar los presupuestos.
Pero resulta que Jesús no trabaja así.
En una de sus múltiples intervenciones ante un gran público, resulta que se hizo tarde. A él le gustaba caminar y la gente lo seguía, pero nadie se dio cuenta que en esta ocasión habían caminado demasiado, estaban lejos de casa. El trayecto de regreso sería una penuria con el estómago vacío. Jesús se apoya en sus edecanes, los discípulos y les dice “alimenten a la gente”, a lo cual le seguiría el razonamiento de cada uno indicando que era una misión imposible. No había dinero, no había pan, no había queso, no había nada.
Pero como dije anteriormente, Jesús no trabaja así.
Un niño le brinda su lunch al maestro: cinco panes y dos peces, como para hacer un par de sánduches de atún y de lo poco Jesús decide hacer mucho. Reparten la comida y alcanzó para todos, además que sobraron doce cestas de comida, una para cada discípulo incrédulo.
Cinco panes no alcanzaban para nadie. Cinco panes eran muy poco para un milagro. Cinco panes eran insignificantes. Dios usó varas, serpientes, fuego, ríos, pero ¿panes? Parece imposible.
Cinco panes no eran suficientes, pero cuando está el Maestro, es todo lo que él necesita.
¿Cuáles son tus panes, lo que le darás a Jesús para que haga un gran milagro?
Jimmy Sarango
para Josueunonueve.com y Cristianosfm.com

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