¿Vacilante? ¡Qué tu Fe no se desmorone!

<<1Santiago, siervo de Dios y del Señor Jesucristo, a las doce tribus que están en la dispersión: Salud. Hermanos míos, tened por sumo gozo cuando os halléis en diversas pruebas, sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia. Mas tenga la paciencia su obra completa, para que seáis perfectos y cabales, sin que os falte cosa alguna. Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada. Pero pida con fe, no dudando nada; porque el que duda es semejante a la onda del mar, que es arrastrada por el viento y echada de una parte a otra. No piense, pues, quien tal haga, que recibirá cosa alguna del Señor. El hombre de doble ánimo es inconstante en todos sus caminos.>> Santiago 1.1-8

La vida está llena de circunstancias y experiencias difíciles, unas más que otras, nadie experimenta vivencias exactamente iguales y con los mismos resultados. En ocasiones atravesamos problemas en nuestra vida profesional, familiar, sentimental, en nuestra economía y en nuestra salud; y muchos de estos momentos son tan dolorosos y parecen no tener una solución aparente, y es allí que nuestra fe puede llegar a vacilar respecto del poder y el plan de Dios en nuestras vidas.

La fe es el fundamento de nuestra vida cristiana, es en base a la fe que llegamos a la salvación y recibimos perdón. La Biblia nos dice en Santiago 5:16 que la fe “puede mucho”, sin embargo, cuando algo no va como lo esperamos o simplemente se torna difícil dudamos y permitimos que nuestra fe vacile.

Nuestra fe puede tambalearse en diferentes circunstancias y formas. Por ejemplo:

  • Si permitimos que el temor nos invada, dudaremos de la capacidad de Dios de demostrarse en nuestras vidas. La Biblia dice que el Corazón es engañoso (Jeremías 17:9), y muchas veces dejamos que nuestros sentimientos dominen nuestro ser.
  • Al aplicar únicamente la lógica y la razón humana sobre las circunstancias que vivimos puede llegar a desmoronarnos, pues Dios y su poder no caben en nuestra mente humana; por lo tanto hay que recordar que la Fe sobrepasa las estadísticas que la ciencia nos da, simplemente hay que dar un paso de confianza en la dirección correcta.
  • El enemigo puede llegar a confundirnos e incluso convencernos de mentiras, reconocer la voz de Dios es clave para evitar que nuestra tiemble.
  • Así mismo la culpa puede llevarnos a pensar que nuestro pasado nos persigue de tal forma que creamos una barrera, impidiendo que nuestra confianza en Dios nos guie.

Hechos 11:1 nos dice que la Fe es “la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve”. Aún cuando la vida se vuelve incierta frente a nosotros no dudemos de nuestro Padre, sabiendo que él tiene control de la tormenta, si no la ha apaciguado aun es porque su resultado tendrá un propósito en nuestras vidas. Cuando parezca que ya no podamos más, démosle la carga a Él y permitámosle llevarnos en medio del huracán sabiendo que todo estará bien. La verdadera fe se ve reflejada en el momento en que no se nos es concedida nuestra petición y aun así no dejamos de creerle a nuestro Dios. Recuerden, que nuestro amor por Él sea más grande que nuestro miedo, no permitan que el enojo por una situación complicada aplaste su fe.

Deja un comentario