Quitando los estorbos para la oración

Leer | Efesios 3.14-21

 

<<14 Por esta causa doblo mis rodillas ante el Padre de nuestro Señor Jesucristo,

15 de quien toma nombre toda familia en los cielos y en la tierra, 16 para que os dé, conforme a las riquezas de su gloria, el ser fortalecidos con poder en el hombre interior por su Espíritu; 17 para que habite Cristo por la fe en vuestros corazones, a fin de que, arraigados y cimentados en amor, 18 seáis plenamente capaces de comprender con todos los santos cuál sea la anchura, la longitud, la profundidad y la altura, 19 y de conocer el amor de Cristo, que excede a todo conocimiento, para que seáis llenos de toda la plenitud de Dios. 20 Y a Aquel que es poderoso para hacer todas las cosas mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos, según el poder que actúa en nosotros, 21 a él sea gloria en la iglesia en Cristo Jesús por todas las edades, por los siglos de los siglos. Amén.>>

 

¿Cuándo oras sientes que el Señor está escuchando? ¿Logras tener la cercanía a su presencia que enciende tu deseo de habitar en ella? En ocasiones aparecen o se desarrollan estorbos que nos impiden orar, o hacerlo con profundidad. Existen varios impedimentos al momento de orar, entre algunos de ellos están:

  1. Las distracciones. Existen distracciones tanto externas como internas. ¿Has notado que cuándo vas a orar aparece tu familia, tu mascota, tu celular suena y no logras concentrarte, o simplemente tu mente divaga impidiéndote orar continua y coherentemente? Resulta que en ocasiones nuestra falta de concentración impide que oremos y tengamos tiempos de comunión con Dios. La solución es sencilla, si no estamos acostumbrados a controlar las distracciones y a nuestra mente, entonces no podremos orar, por lo que deberías comenzar orando por tiempos cortos, como 5 minutos diarios y aumentar el tiempo a medida que tu ser comprende la grandeza del Dios con quien tienes esa conversación.
  1. Los sentimientos negativos. Muchas veces las circunstancias producen en nosotros dolor lo que genera ira, tristeza y hasta depresión, evitando que podamos orar aunque queramos hacerlo. Ha habido momentos durante mis recuperaciones en los que me he deprimido, al saber que podría no tener mi pierna de una manera normal, y aunque he querido orar, la depresión me lo ha impedido la mitad de las veces. Sin embargo, descubrí que aun con el dolor, la ira, la decepción y la depresión a cuestas, en la oración encontré la paz; descargando todo en Cristo, entré en su presencia y me conecte con mi Padre de maneras increíbles. 1 Pedro 5:7 nos dice exactamente como liberarnos de todo lo que causa en nosotros angustia, Él es nuestra solución para quitarnos estos estorbos.

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  1. La culpa. Otro impedimento es la culpa. Ciertamente no somos perfectos, y muchas veces nuestros errores nos hacen sentir indignos de su presencia, y simplemente no oramos creyendo que eso evita que confrontemos a Dios. Es cuando hemos errado que es tan importante acercarnos a Cristo, con un corazón arrepentido, evitando que nuestras fallas nos aleje de nuestro Padre.

 

  1. El miedo a equivocarse. ¿Quién sabe exactamente cómo orar de manera perfecta? Por supuesto que tenemos un modelo en Mateo 6 y Lucas 11; sin embargo, la oración no es un conjunto de palabras repetidas que cumplir. Lo que Dios busca es un corazón dispuesto a agradarle y deseoso de acercarse a Él. Así que si tu oración no es perfecta, ten la certeza que el Espíritu está intercediendo por ti mientras oras. Lo que el Señor anhela es tiempo contigo.

 

  1. La falta de tiempo. Nuestro mundo y esta generación vive a toda marcha, ni siquiera tenemos tiempo para quienes podemos ver, lo cual hace que muchas veces le demos las migajas de nuestro tiempo a Dios. Hay que recordar que Él se merece las primicias. Quizá no tengas tiempo, pero si sabes quién es tu Dios entonces encontrarás el tiempo para el ser que te dio la vida.

 

En la vida cristiana se podría decir que la oración es el recurso más poderoso que tenemos. Es nuestro acceso al Padre, encontrando alivio, comunión, perdón y redención. Para mí, la solución a la mayoría de los estorbos y la mejor forma de agradarle ha sido levantarme temprano, antes de que mis actividades inicien, y tener un tiempo a solas con Dios. De esta manera evito las distracciones, le doy a Él lo que se merece (la primicia de mi día), desarrollo mi relación con Él y recargo mi batería, asegurándome de que mi día estará en sus manos. Te animo a desarrollar un hábito con tu Dios, a conocerle a través de la oración y encontrar todo lo que necesitas en Él y no cualquier otra cosa de este mundo.

 

  • Sara Lucio Paredes para Cristianos Fm

 

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