¿Por qué el 2016 fue tan malo?

Es una respuesta difícil de contestar, lo curioso -si se puede decir así- es que la sensación a nivel mundial fue esa: este año fue muy complicado.

Miro este 2016 en perspectiva y vaya que fue un año muy difícil. En mis 26 años de vida no recuerdo haber tenido 12 meses tan duros como los de este 2016 que se nos termina. Si me dejan abrirles mi corazón, les cuento que desde el primer día supe que eran tiempos para ser fuerte; a mediados de enero mi mejor amigo fue diagnosticado con una enfermedad casi terminal, luego llegaron problemas financieros y personales. En abril, Ecuador sufrió un devastador terremoto. A mediados de año llegó una decepción amorosa, luego un familiar muy cercano cayó muy enfermo, crisis de fe y la lista sigue. Este año estuve más veces en una funeraria de las que puedo recordar, despedí a personas que eran un ejemplo para mí, porque el Señor las llamó a su lado o simplemente las llevó a otro lugar. Hasta crisis económica hubo. ¡Wow! ¡Qué año tan denso!

Con el paso de los meses temía llegar a fin de año, las malas noticias no cesaban y sentía que ya no podía empeorar. Toda persona con la que hablaba me contaba lo mal que lo pasaba. Concluí en que en efecto, el 2016 era un año para “hacer de tripas, corazón”. Llegué a diciembre desmotivado, medio asustado, ansioso y con el corazón endurecido, por si acaso haya más malas noticias.

Sin embargo, a pesar de que tomé algo de distancia de Dios, su fidelidad es más grande que cualquier aflicción que podía atravesar. El día de mi cumpleaños recibí el mejor regalo de todos: un coscorrón con amor de parte del Señor, en forma de un versículo:

Así que no temas, porque yo estoy contigo; no te angusties, porque yo soy tu Dios. Te fortaleceré y te ayudaré; te sostendré con mi diestra victoriosa. 

¿Les suena? Sí, es Isaías 41:10. Puede parecer cliché, pero la palabra de Dios no lo es, se llaman promesas y también nuestro Dios llega a tiempo. Leyendo el resto del pasaje comprendí que lo más insensato que pude haber hecho este año es acobardarme, afligirme y dejar de ser fuerte en Dios. Pude recordar que Él es soberano y perfecto, que es Todopoderoso también, pero sobre todo, que soy su siervo, su hijo y que nunca caminaré solo. No importa cuantos 2016 deba afrontar, sí Dios es conmigo, ¿quién contra mí?

Pese a lo doloroso, creo que tiempos como estos son necesarios para sacarnos de nuestra zona de comfort. Para agradecer por lo que tenemos y por lo que no. Para amar y bendecir a quienes nos rodean, y valorar cada minuto que podemos pasar con nuestros amados. Para humillarnos delante del Señor, vivir por fe, ir en contra de la corriente y anhelar ser un obrero aprobado en medio de tanta necesidad.

Este año se termina y solo puedo terminar exhortando a quien lea esto a “aguantar en el Señor”, a perseverar y agarrarse con uñas y dientes de Dios. A reconocer que su zona segura es a los pies de Cristo, no importa qué talento tenga, sin él no somos nada.

No sé qué traiga el 2017 y sinceramente no me ocupa la mente. Dejó de hacerlo, porque recordé que mi función es dar fruto y ocuparme de la obra de Dios, ya que vivimos en un mundo con tanta necesidad y de todo tipo. En ese campo de batalla nos quiere el Señor. Y sí, 2016, fuiste muy complicado, pero Dios siempre es más grande que mis enemigos. ¿Están de acuerdo en el Amén aquí? Vívamos cada día -desde hoy- haciendo lo correcto, sin temores y con amor a nuestro prójimo, ya saben, como si alguien hubiera muerto por amor a nosotros.

Más bien, busquen primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas les serán añadidas. (Mat 6: 33)

One Comments

  • Xime

    1/1/2017

    Amén! ! ! Dios es fiel y soberano en todo, que el año 2017 sea de grandes cambios en cada uno..sabiendo que los planes de Dios son perfectos.

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